Envidia: un síntoma de baja autoestima

La envidia es confundida frecuentemente con los celos. La envidia se refiere a sentirse amenazado, por alguien que creemos tiene algo importante para nosotros. Los celos por otro lado, se refieren a sentirse amenazado por un rival con respecto a la persona que amamos. Sentimos envidia porque no nos aceptamos a nosotros mismos, no nos amamos lo suficiente. Ambos la envidia y los celos son emociones tóxicas, sin embargo podemos utilizar estas emociones y transformarlas en saludables. Me gustaría compartir una definición de la envidia muy clara que encontré en Wikipedia:

"La envidia es la emoción que ocurre cuando una persona carece de algunas cualidades con respecto a otra, logros o posesiones, o desea que la otra persona no posea estas cualidades. En la envidia pareciera ser que existe una comparación social que amenaza la autoestima de otra persona: alguien tiene algo que la persona envidiosa no posee".

Por lo tanto la envidia se refiere a sentirse amenazado por alguien que creemos tiene algo importante para nosotros. Los celos por otro lado se refieren a sentirse amenazado por un rival con respecto a la persona que amamos

La envidia, es considerada pecado capital, ya que genera otras...."situaciones" muy particulares e inherentes al vicio. Se le llama capital por la magnitud, porque rompe con el amor al prójimo que tanto promueve Jesús.
Dante Alighieri en el poema de El Purgatorio, define la envidia como " Amor por los propios bienes, pervertido al deseo de privar a otros de los suyos"

La envidia es definida por la R.A.E como la tristeza o pesar del bien ajeno y la emulación, deseo de algo que no se posee.

Envidia y baja autoestima
Las personas con baja autoestima siempre se están comparando con los demás. Ellos creen que no tienen buenas cualidades por lo tanto se sienten inferiores a los otros. También sienten que los demás son más importantes que ellos. ¿Alguna vez usted ha sentido envidia? Ciertamente yo he sentido envidia muchas veces. Cuando sentimos envidia tenemos la oportunidad de ser mas conscientes se nuestra baja autoestima. Es una oportunidad de mirar dentro y cuestionarnos por qué la estamos sintiendo.

Sentimos envidia porque no nos aceptamos a nosotros mismos, no nos amamos lo suficiente. Ambos la envidia y los celos son emociones tóxicas, sin embargo podemos utilizar estas emociones y transformarlas en saludables.

Al envidioso no le agrada la felicidad del otro, ni los éxitos que tenga o los bienes que posea y se perfila como la "madre del resentimiento". Ese deseo que carcome a la persona y que busca que al otro le vaya no sólo peor...sino de la patada... ¡que se dé en la mera crisma en todo su esplendor!

Para poder transformar la envidia en una emoción saludable necesitamos amarnos y respetarnos como somos y estar agradecidos por quien somos, tomando más conciencia que somos dignos e importantes. La envidia como una emoción saludable nos puede ayudar a volvernos mejores personas porque cuando nos damos cuenta que nos sentimos inadecuados al compararnos con otros, este es el momento de aceptarlo. Si usted siente envidia por algo que no tiene, usted puede utilizar esta emoción negativa y transformarla en positiva haciendo algo. Por ejemplo, si siente envidia porque alguien tiene un auto que usted no tiene podemos encarar esta situación de la siguiente manera:

Me gustaría tener ese auto, y preguntarse ¿puedo tenerlo?, luego pensar en diferentes maneras como guardar más dinero, ganar más dinero, etc.

La otra manera sería desear tener ese auto pero no estar dispuesto a hacer nada para tenerlo. En este caso la envidia no sirve porque no estamos dispuestos a hacer lo que se requiere para lograrlo.

Finalmente nos podemos encontrar en la situación de que no podemos hacer nada, que es muy diferente a no estar dispuesto a hacer nada. Entonces podríamos comenzar a sentirnos agradecidos en vez de sentir envidia y sentirnos felices por la otra persona. Si no podemos sentirnos felices significa que no podemos aceptarnos como somos en este momento y estamos tratando de ser otra persona.

Cuando el envidioso (a) desea poseer lo que el otro tiene, su obsesión se traduce a un sentimiento de desagrado por no tener ese "algo", ya sea material o intelectual. Obstaculiza, murmura, inventa....y planea en lo oculto....se especializa en clavar puñales a tus espaldas. ¡El envidioso envidia hasta lo inferior!

Lo interesante es que el ser envidioso sin quizá saberlo evita su felicidad. La persona se sume en una profunda amargura, y alimenta el deseo de producir el mal....se alegra del mal de otros, de los fracasos, pérdidas o enfermedades.

Visto desde la perspectiva psicológica muestra una peculiaridad, el acto de envidia se disfraza, se oculta y no sólo ante terceros, sino también ante sí mismo... La forma de ocultarla más usual es la negación: se niega ante los demás y ante si mismo el hecho de... ¡sentir envidia!

La envidia revela una deficiencia de la persona, del ser envidioso, que no está dispuesto a admitir. Si el envidioso estuviera dispuesto a saber de sí, a reconocerse, asumiría ante los demás y ante sí mismo sus carencias. Si, el envidioso es una persona llena de muchas carencias, de todo tipo, forma, color y... ¡peso!

La dependencia unidireccional del envidioso respecto del envidiado persiste aún cuando el envidiado haya dejado de existir. Y esta circunstancia –la inexistencia empírica del sujeto envidiado y la persistencia, no obstante, de la envidia respecto de él-descubre el verdadero objeto de la envidia, que no es el bien que posee el envidiado, sino el sujeto que lo posee.

Envidia a todo tren, a todo pulmón, en todos los actos... ¿la ha sentido, experimentado en usted o por otros? Espero que no, de todo corazón. Al final de cuentas, la vida te devuelve como boomerang tus pensamientos, ideas, sentimientos y actos... ¡de pura envidia!

Conclusión
La envidia es una emoción como tantas otras y si podemos tomar conciencia de lo que estamos sintiendo podemos transformarla en una emoción saludable que nos va a ayudar a vivir más felices.
"La envidia es un síntoma de la falta de apreciación de nuestra dignidad. Cada uno de nosotros tiene algo único que dar que otros no tienen". Autor desconocido
Quien siembra vientos... cosecha tempestades... quien siembra amor... ¡cero envidia!

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