Una terapia poco utilizada: Terapia Neural o Neuralterapia.

La Terapia Neural o Neuralterapia no sólo es un método sumamente eficaz para aliviar el dolor sino que logra además excelentes resultados en el tratamiento de diversas enfermedades agudas, crónicas y degenerativas. Es una terapia integral de regulación cibernética que asienta sus bases en su  forma de actuar en el organismo enfermo a través de una acción reguladora y equilibrante del sistema nervioso vegetativo mediante la aplicación por vía inyectable de microdosis de anestésicos locales -preferentemente procaína- mediante diversas técnicas, en puntos dolorosos, cicatrices, gelosas, glándulas, ganglios y nervios periféricos, con el fin de restablecer en el organismo el orden biológico alterado por la enfermedad y conseguir con ello la curación.

El efecto terapéutico de la procaína en el sistema nervioso vegetativo aumenta mediante impulsos la energía vital del organismo, anula los bloqueos energéticos que por vía neural instauran procesos patológicos a distancia y estimula en el organismo enfermo la activación de sus fuerzas inmunobiológicas y sus mecanismos autocurativos. Es pues una terapia equilibrante con respuesta específica e individual.

La Terapia Neural basa su efectividad curativa en la correcta aplicación de anestésicos locales con fines terapéuticos. Esa aplicación se inició en 1892 por Schleich, la continuó Spiess en 1902 y, posteriormente, Leriche. En 1905 Einhorn descubrió la procaína y en 1906 Spiess constató su efecto curativo al observar que procesos inflamatorios y heridas tórpidas curaban más rápidamente y con menos complicaciones después de haberles aplicado un anestésico local.

Ahora bien, la Terapia Neural como método curativo se inició en Alemania de forma intuitiva y casual por los hermanos Huneke, médicos generales de Dusseldorf, merced a dos descubrimientos: el “Efecto curativo a distancia” y el “Fenómeno en segundos”. En 1928 Ferdinand estaba tratando a su hermana de una migraña crónica sin resultados positivos cuando un día, por equivocación, le inyectó por vía endovenosa un preparado que contenía procaína en vez de hacerlo por vía intramuscular como estaba indicado. Obviamente, le quedó la preocupación de los posibles efectos que pudiera haberle causado a su hermana pero resultó que al día siguiente ésta le dijo que le había desaparecido por completo el dolor de cabeza. Perplejo porque sabía que no podía deberse a la persistencia del efecto anestésico de la procaína y mucho menos a un efecto de sugestión coligió que quizás estaba ante una nueva forma de curar que bautizaría como el “Efecto curativo a distancia”. Más tarde, tratando las fuertes cefaleas de un paciente con venas difíciles, le inyectó procaína paravenosa obteniendo el mismo resultado exitoso lo que le hizo pensar en la existencia de interrelaciones vasculoso-nerviosas a través del sistema nervioso neurovegetativo.


Ayudado por su hermano en las investigaciones posteriores, los Huneke informarían en 1928 al mundo de lo que denominaron "Efectos desconocidos a distancia de los anestésicos locales”, información que complementarían doce años después -en 1940- con la existencia de lo que llamaron “Fenómeno en segundos".

Un día estaban tratando a una paciente con dolor constante en el hombro y brazo derechos sin lograr gran cosa cuando al inyectarle procaína en una antigua cicatriz de un proceso de osteomielitis en la pierna izquierda comprobaron que recuperaba la movilidad del brazo y desaparecían de forma súbita y permanente los dolores.

Ello les permitió descubrir que existían estados irritativos neurales que denominaron “Campos de interferencia energética” y que eran responsables de provocar o mantener crónicamente por vía nerviosa enfermedades a distancia.

La cicatriz había provocado una especie de “interferencia” que causaba el dolor y la inmovilidad del brazo que desapareció con una simple inyección de procaína.


Este descubrimiento tan espectacular sigue siendo ignorado por la mayor parte de la clase médica.

La Terapia Neural se ignora en Argentina por falta de difusión. En Alemania está hoy extensamente difundida y practicada. Durante muchos años la Terapia Neural fue un método empírico de curación injustamente criticado y menospreciado. Hoy día, sin embargo, gracias a su fundamentación científica y al desarrollo de la microscopía electrónica, la cibernética y la informática el panorama, afortunadamente, ha cambiado y tiene un merecido reconocimiento internacional como eficaz método curativo de muchas enfermedades sin necesitar medicamentos para ello.

La forma de actuar de la Terapia Neural en el organismo fue objetivada y ratificada por el profesor Pischinger estableciendo que las funciones vitales del organismo se realizan a través del sistema vegetativo básico o “Sistema ambiente celular”que actúa influenciando la totalidad de las células del organismo y graduando la intensidad de sus reacciones bioquímicas. Un sistema que es ubicuo, es decir, que está presente en todo el organismo y reacciona como una unidad por la interconexión de todas y cada una de sus partes. El sistema capta todas las señales de información que le llegan y a través suyo se suceden las funciones vegetativas básicas de defensa, respuesta y curación.


El sistema nervioso vegetativo es un sistema de control cibernético de los mecanismos de regulación del organismo. Actúa mediante circuitos reguladores a nivel celular, humoral, neural y hormonal y, a través de sus vías de conducción nerviosa, se suceden los intercambios de informaciones y la elaboración de estímulos que si son demasiado fuertes pueden interferir o bloquear la producción y distribución de la energía biológica. La interferencia en sus mecanismos de control y regulación puede tener lugar en cualquier parte del organismo constituyendo los denominados "Campos de interferencia energética”.

El sistema nervioso vegetativo precisa para realizar sus funciones de energía que le es suministrada por las células. La célula tiene un potencial de membrana de 40-60 milivoltios. Al recibir impulsos, ese potencial decae y la célula se despolariza. No obstante, en condiciones normales y gracias a la energía que ella misma produce -procedente del metabolismo del oxígeno- se repolariza de inmediato. Contrariamente, estímulos irritativos demasiado fuertes o interrupciones energéticas mantienen la despolarización.


Pues bien, la procaína tiene un potencial de 290 milivoltios y al aplicarla su impulso energético repolariza la célula y estabiliza su potencial de membrana, mejora la permeabilidad capilar y normaliza las funciones vegetativas interferidas.

La procaína que se utiliza en las micro-inyecciones, actúa en el organismo como regulador bioquímico y biofísico gracias a su acción a través del sistema nervioso vegetativo en la repolarización de la membrana celular, en la permeabilidad capilar y en la circulación sanguínea. Tiene, asimismo, efecto antiálgico a nivel central y periférico, acción equilibrante con efecto atenuante, estimulante o relajante y acción reguladora de las funciones vitales alteradas por la enfermedad mejorando con todo ello el estado general del paciente.

Hoy disponemos de 3 posibilidades de actuación terapéutica con la procaína. En el “segmento”, actuando desde la superficie de la piel y territorios subyacentes, en el “campo interferente”, en cicatrices y zonas despolarizadas por traumatismos o enfermedades crónicas y “dentro del organismo”, en territorio ganglionar, ginecológico o prostático.

La procaína se utiliza en solución estéril al 1% mediante puntura dérmica, pápula subcutánea, infiltración local, periarticular o ganglionar y en inyección intramuscular, endovenosa o intraarterial empleando diversas técnicas.

Su acción en el organismo está científicamente demostrada tanto en su respuesta farmacológica como anestésico local como en su respuesta curativa gracias a las investigaciones objetivadas y ratificadas por el profesor Pischinger y sus colaboradores en la Facultad de Medicina de Viena.




La Terapia Neural trata básicamente el síndrome doloroso, siendo así; podría pensar que tendría relación con la Acupuntura y con lo que se hace en las unidades del dolor pero son formas muy diferentes de manejo.

El organismo humano, bajo el control del sistema nervioso vegetativo, dispone para realizar sus funciones de 4 circuitos o sistemas: el circulatorio, el linfático, el nervioso y el energético.

La Terapia Neural actúa fundamentalmente sobre el sistema nervioso vegetativo y la Acupuntura sobre el sistema energético, constituido por miles de puntos situados en la piel y unidos por vías conductoras de energía llamadas meridianos.

La Terapia Neural mediante la aplicación de procaína actúa en el segmento, en el campo interferente o dentro del organismo. En la Acupuntura se utiliza exclusivamente la superficie de la piel mediante punturas con agujas de oro, plata, cobre y acero.

Ambos sistemas de curación son bioenergéticos y, por tanto, complementarios. Por eso en la práctica diaria se utiliza en ocasiones puntos de Acupuntura para inyectar la procaína con excelentes resultados.

No obstante, entre la Acupuntura y la Terapia Neural hay diferencias de actuación. En la Acupuntura las agujas de oro estimulan y las de plata tonifican. Mediante ellas introducimos en los tejidos energía mecánica producida por movimientos rítmicos giratorios de la aguja entre los dedos de la mano o bien energía eléctrica mediante un impulsor. En la Terapia Neural introducimos energía química en los tejidos despolarizados, es decir, bajos de energía, gracias a los 290 milivoltios de potencial de la procaína consiguiendo con ello la repolarización celular de los mismos y la normalidad biológica.

En las unidades del dolor se utilizan medicamentos, técnicas quirúrgicas, estimulación eléctrica y tratamientos con anestésicos locales que gracias a su efecto anestésico a través de la acción mediadora del sistema nervioso central actúan inhibiendo temporalmente la percepción del dolor y desconectando limitada y reversiblemente la sensibilidad dolorosa.

Para qué enfermedades está indicada la Terapia Neural y en cuáles no

Al ser una terapia integral, es decir, de todo el organismo, las indicaciones de la misma con respuesta curativa positiva abarca numerosas enfermedades, destacando las siguientes: trastornos y síndromes dolorosos de etiología reumática, neurológica o ginecológica; cefaleas y migrañas; amigdalitis, faringitis, sinusitis y otitis; alopecia; enfermedades cardíacas y circulatorias; asma bronquial; artritis, artrosis y lumbalgias; tiroides y distonías neurovegetativas; estrés y decaimiento físico y anímico; y, finalmente, depresiones nerviosas y trastornos de la vejez. Aunque hay que añadir que gracias a su acción equilibrante y estimulante se utiliza como terapia coadyuvante en enfermedades oncológicas y en los tratamientos de quimio y radioterapia.

No está indicada, sin embargo, en enfermedades psicógenas, carenciales y hereditarias ni en las fases avanzadas de tuberculosis o cirrosis hepática.

La Terapia Neural es especialmente efectiva en el tratamiento de la migraña y de las enfermedades reumáticas.

Precisamente la curación de una migraña crónica fue el origen de la Terapia Neural como antes comenté. Y tanto en la cefalea como en la migraña crónica la Terapia Neural ofrece resultados muy positivos. Conozco de casos curados y voy a comentar algunos muy ilustrativos.

Una vez se atendió a un alto ejecutivo alemán de la industria farmacéutica de 62 años de edad con fuertes crisis de migraña que no respondía a los tratamientos habituales. Por tensiones laborales, le aumentó la frecuencia y duración de las crisis y se desestabilizó su estado anímico.


Pues bien, en la primera visita se le inyectó procaína en la cicatriz de la vacuna de la viruela y cuando volvió a la semana siguiente comunicó que durante 5 días le había desaparecido totalmente el dolor de cabeza y que después sólo tuvo ligeras molestias dolorosas. Se le explica que la cicatriz vacunal actuaba como campo interferente energético y mantenía el problema a distancia y que en ella estaba el origen de su dolencia. Después de unos pocos tratamientos más recuperó su estabilidad anímica y le desaparecieron por completo sus molestias dolorosas.

En cuanto a las enfermedades reumáticas agudas y crónicas es, en efecto, donde la Terapia Neural quizás es más agradecida ya que actúa positivamente en la inflamación y en el dolor mejorando la movilidad articular y con ello la calidad de vida del enfermo. Por ejemplo el caso de una paciente de 68 años con artrosis generalizada y dolor persistente en ambas rodillas que le dificultaba el caminar. Acudió a la consulta con la esperanza de no tener que terminar en silla de ruedas como le habían pronosticado. Y, afortunadamente, el negro presagio no se cumplió y tuvo una buena mejoría general, especialmente de su sintomatología dolorosa, lo que le permitió -con las limitaciones propias de su edad- seguir atendiendo sus labores cotidianas.



Otro caso interesante fue el de una paciente de 42 años que después de ser operada de hernia discal tenía frecuentes dolores en la región lumbo-sacra que le afectaban negativamente su psiquismo. Actualmente está sin dolor y con su vida anímica normalizada.

En las lumbalgias y lumbociáticas la respuesta curativa de la Terapia Neural combinada con masajes en las zonas dolorosas es espectacular pues en ocasiones, en las agudas, una sola sesión resuelve el caso.

¿Cómo actúa la Terapia Neural en los problemas alérgicos, dermatológicos y oncológicos?

En la rinitis alérgica y en algunas dermatitis tiene una buena respuesta curativa. Es el caso de una profesora universitaria de 36 años que tenía una importante distonía neurovegetativa por estrés y una dermatosis vesicular en las plantas de ambos pies que le impedía calzarse y le dificultaba caminar. Después de 3 meses de infructuosos tratamientos convencionales bastaron 2 sesiones de Terapia Neural para que se pudiera calzar y caminar. Y en 4 semanas recuperó por completo la normalidad.


En procesos cancerosos y en tratamientos con quimio y radioterapia la Terapia Neural es excelente ya que actúa como coadyuvante mejorando la sintomatología y la calidad de vida del paciente. Hay 3 casos de carcinoma de mama operados muy demostrativos. En el primero, la paciente soportó la quimioterapia sin molestias y no precisó de la radioterapia como previamente le habían programado. En el segundo, la combinación de Terapia Neural y Ozonoterapia también demostró su eficacia: la paciente, con diabetes y hepatitis crónica añadida, rehusó la quimio y la radioterapia y hoy, después de 4 años de operada, hace vida normal. En el tercero, la paciente rehusó la quimioterapia, se le hizo un tratamiento combinado con Ozonoterapia y hace vida completamente normal después de más de 4 años de la operación.

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El envejecimiento prematuro, con sus consecuencias negativas para el organismo, debe ser considerado como una enfermedad y, como tal, tratado. La pérdida de agua y el depósito de residuos en los tejidos envejecidos despolarizan las células, esclerosan los vasos sanguíneos empeorando la irrigación tisular y alteran el metabolismo. Como consecuencia, se afecta la audición, la memoria, el corazón, la circulación sanguínea, las articulaciones, el sueño y el apetito, principalmente.

Bueno, pues al ser la Terapia Neural reguladora y equilibrante es uno de los tratamientos con mejor respuesta. En muchos enfermos tratados se ha constatado un aumento de su vitalidad y de su vigor mental con mejora de la memoria y del estado anímico.

La doctora Aslan, geriatra rumana de renombre mundial, demostró el efecto rejuvenecedor de la procaína en infinidad de pacientes por ella tratados.

La Terapia Neural y la Ozonoterapia, por ser ambos tratamientos bioenergéticos, se complementan y en ciertas patologías su combinación potencia los efectos terapéuticos mejorando los resultados.


La Terapia Neural actúa regulando y equilibrando el sistema nervioso vegetativo alterado por la enfermedad y la Ozonoterapia facilita la reoxigenación de los tejidos favoreciendo el riego sanguíneo, eleva las defensas del sistema inmunitario y actúa como potente bactericida y viricida. La combinación de ambas terapias es pues muy efectiva en las enfermedades reumáticas y en el herpes zóster agudo así como coadyuvante en las enfermedades oncológicas y en los tratamientos con quimio y radioterapia al paliar las molestias y mejorar la calidad de vida del paciente.

La Terapia Neural no es la panacea universal que todo lo cura pero sí un método curativo superior a los ortodoxos en muchas patologías como se ha comprobado por mi extensa casuística y larga experiencia profesional.