Tics. Causas y Tratamientos naturales


Se conoce como “tic”, a un movimiento involuntario y sin causa de los músculos. El tic se caracteriza por ser un movimiento inoportuno, convulsivo e, incluso, excesivo, pude aparecer en cualquier momento y repetirse varas veces y con distintas frecuencias, muchas veces puede evitarse pero en ocasiones es difícil controlar los tics.
Muchas veces, estos patrones de movimientos repetitivos, cuando son sobre todo severos (como en el caso de posiciones tónicas anormales continuas de la cabeza) afectan la autoestima y seguridad de la persona, provocándole que se retraiga o aísle.
Los tics o la inestabilidad motora se pueden presentar con más frecuencia en los niños mayores de 8 años, aunque también se presenta en adultos. Hay dos tipos de tics: los llamados de etiología, que se generan porque se repetían de forma voluntaria, y los tics de neurofisiológica, los cuales se deben a deficiencias en el sistema nervioso o daños al cerebro, como en el caso de algunas personas que consumieron drogas y dañaron su sistema nervioso.
Los tics de etiología se dividen, así mismo, en dos: tics simples y complejos. Los simples son breves movimientos repentinos, los cuales involucran un número limitado de músculos.
Algunos ejemplos de tics simples son:
• Mover la cabeza de un lado a otro, o alzarla repentinamente y repetidas veces.
• Encoger los hombros.
• Fruncir el entrecejo, sacudir la cabeza, graznar, y olfatear.
• Cerrar el ojo y abrirlo repetidas veces.
• Resoplar, aspirar, bostezar, hipar, etc.
• Rechinar los dientes, golpearlos, etc.
• Aletear las narices.
• Mover la boca con ciertas muecas o hacer ruidos con ella.
• Mover las manos, el dedo de la mano, el pie, la boca, etc.
• Tararear, decir “palabritas”, no terminar las frases, etc.
Los tics complejos (manierismos) son movimientos sucesivos que involucran varios grupos musculares.
Algunos ejemplos de tics complejos son:
• Saltar
• Olfatear objetos
• Tocarse la nariz
• Tocar a otras personas
• Poner la cabeza en determinadas posturas
• Conducta automutilante (morderse los labios, los dedos, los brazos, o cualquier tic que cause daño a uno mismo.)
Causas de los tics:
Los tics se deben a una contracción de músculos opositores de una o varias partes del cuerpo, contracciones que generan movimientos involuntarios, posturas anormales y en ocasiones dolor. Estas contracciones musculares involuntarias se pueden deber a:
• Ansiedad, nerviosismo, tensión excesiva, etc., provocada por regaños, castigos severos autoexigencia o exigencia, etc.
• Aguantarse cosas que decir, reprimir o negar las expresiones de emociones fuertes como la ira, etc.
• Sentirse juzgado
• Sentimientos de perfeccionismo, carácter obsesivo compulsivo, etc.
• Inseguridad y temores.
• Sentimientos profundos de culpa.
• Daños al cerebro ocasionados por drogas, golpes, enfermedad, etc.
• Desórdenes metabólicos.
• Exceso o toma de medicamentos como el Ritalin, etc.
Tratamientos naturales contra los tics
Cuando un tic se debe a un factor emocional o psicológico, su tratamiento debe ser encausado a un terapeuta o una persona que buena guiar con eficiencia el modo de sentir de la persona. En este caso, se recomiendan las siguientes alternativas:
Yoga: ayudará a la persona a equilibrarse emocionalmente y dejar fluir emociones que contiene. El yoga ayudará a crear un ambiente emocional más equilibrado, sin embargo, se debe acompañar la práctica de esta rutina con sesiones para el entendimiento emocional.
Sesiones de bioenergía: son fantásticas para desahogar emociones contenidas o reprimidas, para desatascar temores e inseguridades y ayudar a que la persona se sienta con más confianza y desahogada. Estas sesiones son especialmente ideales para tratar la ansiedad y la tensión acumulada en el organismo, la cual puede provocar, entre otra serie de consecuencias desfavorables, tics.
Sesiones psicológicas: muchas veces platicando y desahogando verbalmente lo que sentimos profundamente, desbloque las ansiedades o tensiones acumuladas. A los niños les irá bien platicar con ellos o llevarlos con alguna persona que los pueda orientar emocionalmente.
En los niños con tics: hay que observar si no están siendo juzgados o castigados con severidad, tomando en cuenta que muchas veces los niños suelen ser muy sensibles y lo que para un adulto es “normal” para el niño puede resultar un agravio fuerte. Así que el adulto debe observar el tono de voz, las palabras que se usan y enfocarse en transmitir los mensajes de una forma amigable, permitir que el niño se equivoque y hacerlo reflexionar mediante las consecuencias y los limites amorosos, no con insultos o amenazas. Ayuda mucho meter al niño a actividades físicas deportivas para que el niño aprenda a manejarse emocionalmente, y por las noches, leerle cuentos y platicar con el de lo que siente, o platicarle nosotros alguna cosa para animarlo a platicar. Todas estas actitudes ayudaran a disminuir los niveles de ansiedad en los niños.
Esfuerzo de voluntad: muchas veces, un tic puede controlarse haciendo un gran esfuerzo de voluntad, y pueden ser parcialmente controlados.
Dieta: comer saludablemente puede ayudar a controlar mejor los músculos y a reducir las tensiones, además de que se nutre le sistema nervioso. Hay que reducir o eliminar el uso de azúcar blanca y derivados (panadería, refrescos, etc.) la cual es irritante del sistema nervioso.
Hay que consumir alimentos ricos en minerales,  aumentar el consumo de frutas y vegetales frescos y de cereales no procesados.
Se debe evitar el abuso de irritantes como la cafeína, ya que esta pudiera alterar el sistema nervioso. Se debe sustituir el café por té de hierbas tranquilizantes como la manzanilla, hierbabuena, eucalipto, azahar, la hierba de San Juan, el de tila, el de limón, etcétera. Todas estas bebidas son reconstituyentes del sistema nervioso, se deben tomar sin endulzar y con un poquito de leche de soya, muy calientes, en la noche. Se debe aumentar el consumo  de cítricos en la dieta, como la naranja, mandarina, pomelo, etc., ya que son alimentos fortificantes del sistema nervioso. También las nueces, las almendras, el sésamo, los aceites vegetales, el pescado, la levadura de cerveza y el aceite de onagra no deben faltar en la dieta.