La Ansiedad en la Medicina Tradicional China


En un mundo occidental donde la medicina científica, la de la prueba, se convierte en un protocolo larguísimo, la medicina china es la de la salud, la de la prevención, la del empuje hacia el esfuerzo, la de la superación a tanta depresión.
Para los médicos orientales, el diagnóstico, sobre todo por la lengua y el pulso, va a permitir la identificación y diferenciación del síndrome. Es el paso previo al principio terapéutico y al tratamiento más eficaz en cada caso.
El componente psíquico participa en la fisiología del organismo. En Occidente, sin embargo, se da más importancia al cuerpo y se intenta disimular los problemas emocionales tanto con prácticas saludables- pilates, yoga, prácticas deportivas... -como con hábitos patógenos –fumar, beber-.  Lo importante es que se nace con una genética biológica y con una de emocional, a pesar de que no es mucha la información disponible sobre la genética de las emociones: el recién nacido es capaz de experimentar sorpresa, que va acompañada de disminución de la frecuencia cardíaca (FC); de los 2 a los 4 meses es observable la emoción de cólera, asociada a un aumento de FC y a disminución de la temperatura cutánea (TC); de los 3 a los 5 meses, es observable la alegría (disminución de la FC) y la tristeza (aumento de la FC y disminución de la TC); de los 4 a los 9 meses aparecen las emociones de miedo (aumento de la FC y disminución de la TC) y asco (disminución de la FC), y entre los 12 y los 15 meses el niño empieza a experimentar emociones de vergüenza (Ekman i col., 1983).
La medicina china permite constatar, empíricamente, la relación entre patologías psíquicas y funciones orgánicas; trata los excesos de una emoción, equilibra las funciones parejas entre órganos y vísceras:
Bazo y estómago (cavilar con preocupación)
Capacidad psíquica de analizar la realidad, de determinar si dos situaciones son distintas o similares; capacidad de deducción, de decisión consciente, de recordar las experiencias pasadas para valorar el presente.
El exceso de preocupaciones, las obsesiones, las ideas fijas, los recuerdos que no se pueden borrar o que se presentan continuamente, impidiendo vivir a fondo la intensidad del momento presente, la tendencia a unir conceptos y actuar con coherencia, la capacidad de autocontrol, los temores respetuosos, la buena fe, la honestidad son situaciones psíquicas que se incluyen en bazo/estómago.
Hígado y vesícula biliar (la ira)
Las respuestas instintivas de defensa están avaladas por este par. El instinto de “lucha” o “huida” está grabado inconscientemente en el hígado y en la vesícula; el sistema nervioso, junto al sistema tendinomuscular, se prepara para una reacción de ataque o de defensa ante un peligro exterior.
La impulsividad, la audacia, la extroversión, la agresividad, la irritabilidad, el descontento, la bondad desinteresada se asocian a la pareja hepática.
Pulmón e intestino grueso (la tristeza y la inquietud)
Reside gran parte de la memoria hereditaria, además de los dolores físicos y psíquicos que experimentamos a lo largo del ciclo vital. Se puede responder positivamente o negativamente a las situaciones de estrés psicológico.
La melancolía, la inquietud, la introversión, la cautela, los remordimientos, los afanes, la vulnerabilidad a los cambios pertenecen a pulmón e intestino grueso.
Riñón y vejiga urinaria (el miedo)
Es la residencia de la fuerza, en parte adquirida y en parte hereditaria, que anima todo el psiquismo.
Se manifiesta con la inteligencia, la voluntad, la malicia, la astucia, la sensatez, la sabiduría, el miedo, la espontaneidad, la capacidad de desear, de retirarse y de replegarse sobre uno mismo.
Corazón e intestino delgado (la alegría y el dolor)
El mundo psíquico comprende la actividad mental en general, la capacidad de juicio, la valentía ética, el respeto a las conveniencias, la capacidad de crecer interiormente, la seriedad, la capacidad de reír, el dolor, las dudas, la dispersión y la alegría.
Las emociones resultan nocivas cuando se experimentan en exceso o durante demasiado tiempo. Para la medicina china, los factores emocionales son una parte importante de las causas que originan las enfermedades. Para prevenir un exceso emocional es necesario:
• Ser consciente de la tipología psíquica principal a la que se pertenece (riñón, pulmón, etc.) y,  a lo largo del año, regularla a base de acupuntura, plantas y alimentos apropiados.
• Ser consciente de la emoción que se halla en exceso a la largo del tiempo, prestando atención al hecho de que no debe pertenecer necesariamente a la tipología básica en la que nos reconocemos.
• Hay que buscar tiempo y maneras de expresar la emoción que se lleva dentro: hablando de ella con los amigos, escribiendo, pintando...
• La ansiedad es la manifestación clara de cualquier desajuste emocional.
La medicina china es eficaz contra la ansiedad, sin necesidad de tomar psicofármacos. Se distinguen 4 clases de ansiedad:
1. de origen renal: el riñón no está en armonía con el corazón y el hígado. En una primera fase se manifestarán opresión y sensación de plenitud en el tórax, dolores en la zona del corazón, taquicardia, mente confusa, ojos enrojecidos, pesadez en la cabeza. Si no se interviene se entra en la segunda fase, caracterizada por dolores óseos difusos, cansancio psicológico, frigidez o impotencia, pérdida del deseo sexual, piernas pesadas y tobillos hinchados. Las dos fases pueden presentarse a la vez. Se debe tonificar el riñón y calmar la falta de armonía entre corazón e hígado: con alimentos de sabor amargo, moxa antes de acostarse, con alimentos salados en una segunda fase, con micromasaje;
2. de origen pulmonar: las personas retraídas son las más propensas a este tipo de ansiedad. Los síntomas son: cansancio físico, sensación de vacío, respiración y voz débil, palidez facial, cabellos frágiles, resfriados frecuentes, tristeza. También se presentan signos de exceso en el hígado, que no pude contener el pulmón: contracciones musculares, accesos súbitos de ira y vértigos. La fitoterapia china, la alimentación agria y picante y la moxa son remedios eficaces para tratarla;
3. de origen hepático: Los temperamentos belicosos, agresivos, audaces y valientes son la expresión de la fuerza hepática. Sin embargo, el descontento, la irritación, la envidia y la ira, experimentados durante largo tiempo la perjudican y la ansiedad se caracteriza por un estado de tensión nerviosa generalizada, irascibilidad, insomnio, cefaleas intermitentes, cara enrojecida, zumbidos en los oídos, hipertensión arterial. La medicina china es útil para calmar el hígado. Se debe tratar con plantas, alimentación de carácter agrio, moxa y micromasaje;
4. de origen bazoestomacal: El estómago recibe y descompone los alimentos; el bazo, dirige su transformación y distribución. Este tipo de ansiedad se debe al exceso de preocupaciones, a la cavilación mental incesante, a dietas demasiado ricas en grasas o verduras crudas. Los síntomas manifiestan también carencias en muchos otros órganos: angustia por insuficiencia de riñón, amnesia por insuficiencia de corazón, depresión e irritabilidad por insuficiencia de hígado, pérdida de apetito, fatiga y vientre hinchado después de comer. La medicina china fortalece el bazo y el estómago.