Meditación para disolver el Miedo

Todos hemos sentido miedo alguna vez. El miedo no es una emoción “negativa” ni mala. Es un sentimiento que nos quiere de alguna forma cuidar, ya sea preservando nuestra integridad o valor. El miedo no es lo mismo que la precaución. La precaución es una alerta natural del cuerpo la cual usamos para cuidar nuestra vida. Somos precavidos al voltear a ver si no viene un coche cuando cruzamos la calle, o al alertar a un niño de algún peligro, como cundo juega cerca de una ventana.
El miedo, por otro lado, está asociado a un sentimiento más fuerte de perder algo, de qué suceda algo terrible, de no tener o poder realizar lo que anhelamos o simplemente tener miedo a lo que no conocemos. Algunos estados de ánimo pueden derivar del miedo: la intranquilidad, la inseguridad, la ansiedad, la angustia, la incertidumbre, etc. Cuando el miedo es fuerte, estos estados ánimo se acentúan, muchas veces al grado de paralizarnos o de tratar de exentarnos de la realidad, como es en el caso más extremo de las personas disociada de su realidad.