Helioterapia: Sanarse con la energía del sol

El sol está presente cada día de nuestras vidas, y ha sido así desde nuestros inicios. Muchas culturas le han rendido culto, y han coincido en considerar al sol como un dios. Sin embargo, hoy en día, debido a la contaminación ambiental, el sol ha comenzado a representar un peligro para la salud, ya que la exposición a sus rayos, puede resultar perjudicial sobre todo para la piel.

No obstante, con la helioterapia se sostiene que el sol puede sanar, si tomamos baños de sol apropiadamente.

¿En qué consiste?

Se trata de una terapia que se basa en la utilización de los rayos solares para tratar diferentes afecciones. La helioterapia sostiene que el sol es fundamental para la vida, y que las curas o baños de sol pueden ayudarnos a curar algunos dolores, siempre y cuando sean aplicados correctamente y tomando las precauciones necesarias.

Beneficios del sol
  • Si bien conocemos los riesgos de exponernos al sol, existen algunos beneficios que éste nos brinda que no debemos pasar por alto.
  • Contribuye a la producción de endorfinas: Sustancias que nos hacen sentir “bien”, y por lo tanto resulta antidepresivo e induce al positivismo.
  • Necesario para nuestros huesos: La exposición a los rayos del sol, favorece la síntesis de vitamina D, indispensable para la salud ósea.
  • Relaja los vasos sanguíneos: favorece a una buena circulación y activa la elaboración de glóbulos rojos.
  • Mejora la circulación en la piel: Debido a que dilata los vasos capilares que se encuentran en la superficie cutánea. De tal forma que puede ayudar a sanar más rápido las lesiones de la piel, siempre que se exponga con las debidas precauciones y por la duración adecuada.
  • Induce a sudar: Lo cual permite que el cuerpo libere toxinas, desintoxicándonos.
  • Ayuda a tener un sistema inmune óptimo: Ya que aumenta la cantidad de glóbulos blancos en sangre.
  • Es antiséptico y antibacterial: Hay varias bacterias que ante las radiaciones solares, son incapaz de reproducirse o mueren.
Baños de sol

La exposición al sol debe ser paulatina, y progresiva, de modo que nuestra piel pueda acostumbrarse.

Para tomar un baño de sol saludable, es importante que sigas las siguientes recomendaciones:
  • Evita tomar el sol entre las 11 y 14 horas, que son las horas en la que la radiación solar es generalmente más intensa. Realiza los baños de sol, en las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde.
  • Comienza con una sesión de 10 a 15 minutos, y luego conforme tu piel se vaya adaptando, agrega de 5 o 10 minutos de duración, hasta llegar a los 50 minutos.
  • Otra forma de iniciar, es exponiendo sólo una parte de nuestro cuerpo, podemos empezar por los pies, y conforme pasan los días, ir aumentando la superficie de la piel que exponemos hasta completar la totalidad del cuerpo.
  • Se recomienda cambiar de posición cada 5 minutos, para que todo nuestro cuerpo reciba la energía del sol.
  • Puedes realizar pausas cada 5 minutos, refugiándote a la sombra durante 5 minutos antes de exponerte de nuevo, o bien, establecer un receso de 15 minutos a la mitad de la sesión.
  • Algunas personas en la última parte del baño solar, se envuelven con una manta ligera para fomentar la sudoración, y expulsar así toxinas.
  • Al finalizar, haz fricciones en la cabeza con agua fría o templada, pasando por los hombros, brazos, piernas y por último la espalda.
  • También puedes tomar una ducha fría, o si estas en el mar, zambullirte.
Recomendaciones:
  • Hidrata tu cuerpo, durante el baño de sol, puedes beber zumos naturales o agua, para evitar la deshidratación.
  • Utiliza protección solar, protege tu piel con algún producto con filtro solar, utiliza sombrero para proteger tu cabello y lentes de sol para tus ojos.
  • Es ideal hacerlo en un clima templado, evita realizar baños de sol, cuando hace mucho frío o mucho calor.
  • No lleves maquillaje durante la exposición.
  • Utiliza la menor cantidad de ropa posible.