Los frutos secos reducen la mortalidad un 20%


Así lo acaba de certificar uno de los estudios más completos realizados hasta el momento sobre la materia. Según las conclusiones, aquellas personas que consumen siete raciones o más de frutos secos a la semana tienen un 20 por ciento menos de posibilidades de morir por afecciones cardiovasculares, cáncer y afecciones respiratorias.

Exactamente, según los datos recopilados por investigadores de varias instituciones estadounidenses, tomar cierta cantidad de frutos secos disminuye en un 29 por ciento el riesgo de morir por una enfermedad cardiovascular y un 11 por ciento por cáncer.

Los frutos secos son una gran manera de conseguir los beneficios saludables de las frutas frescas  en una forma que se conserva. Las frutas secas pueden ser almacenadas por largos períodos de tiempo, a diferencia de las frutas frescas, y nos  permiten disfrutar de nuestras frutas favoritas cuando no es temporada.

Muchos frutos secos contienen antioxidantes, vitaminas y otros componentes saludables, y se pueden utilizar para complementar una dieta de baja calidad, así aportar altas calidades nutricionales de las frutas en general.

Los frutos secos se presentan en casi tanta variedad como fruta fresca. Pasas, higos, dátiles y ciruelas pasas son los frutos secos más comunes se encuentran en un supermercado, pero las tiendas de alimentos y los minoristas en línea llevará a muchas más opciones.

También manzanas secas, piñas, fresas, mangos, papayas y hasta la pitaya exóticas se pueden encontrar en las tiendas de especialidad y de la salud. Estos frutos secos se mantienen durante meses si está sellado o refrigerado, y son una gran fuente de nutrición concentrada para mantener a la mano.

La mayoría de las frutas secas conservan todas las propiedades antioxidantes de las frutas frescas. Las pasas contienen los polifenoles potentes que se encuentran en las pieles de uva fresca, y los arándanos secos tienen las antocianinas lo que los hace ser considerado como un súper alimento.

Algunos frutos secos se utilizan en usos medicinales. En el Oriente Medio, los higos y los dátiles se consideran alimentos nutritivos. En la India, se seca la Amla, o grosella espinosa india, es un alimento básico de la medicina ayurvédica y se vende en forma de polvo. Los frutos secos también son altos en fibra y son beneficiosos para el sistema digestivo, especialmente las frutas que contienen enzimas digestivas como la papaya y la piña.

Para llegar a esta conclusión el equipo de investigadores analizó los datos de 118.962 personas que no tenían ningún tipo de antecedente de cáncer, enfermedades cardiovasculares  o infartos cuando comenzó el ensayo y se llevó a cabo durante 30 años. Además, para descartar otros factores que pudieran influir en los resultados, analizaron exhaustivamente los datos, observando que aquellos que comían más frutos secos también tomaban más frutas y verduras, bebían menos alcohol, fumaban menos y usaban complementos vitamínicos.

Los beneficios han sido demostrados independientemente del tipo de fruto consumido. Como explica a la agencia de noticias científicas SINC el autor principal del estudio e investigador en el Hospital Birgham de Boston Ying Bao, “tanto el consumo de los de tierra como de los procedentes de árboles tienen efectos similares en la mortalidad”. Pero ¿qué tienen de especial los frutos secos para conferirles estas propiedades protectoras?

Según los investigadores el secreto de las bondades de los frutos secos reside en la gran cantidad de nutrientes que aportan. "Los ácidos grasos insaturados, las proteínas de alta calidad, la fibra, las vitaminas, los minerales o los fitoquímicos como los flavonoides, carotenoides…” podrían ser la clave de las propiedades "cardioprotectoras, anticarcinogénicas, antiinflamatorias y antioxidantes" de los frutos secos.

Según el profesor Miguel Ángel Martínez González, investigador de la Universidad de Navarra, “los resultados observacionales confirman los beneficios de los frutos secos que nosotros hemos obtenido durante el ensayo aleatorizado en España”. Apuntando además que “si se ponen en conjunto estos dos hallazgos hay razones definitivas para fomentar el consumo de frutos secos en toda la población”.

El estudio ha sido parcialmente financiado por el Consejo Internacional para el Consumo de Frutos Secos y publicado recientemente en la revista New England Journal of Medicine.