Lamictal, Prozac y Zyprexa, cócteles de antidepresivos de efectos impredecibles

A raíz de la publicación del post sobre los efectos adversos de los medicamentos antidepresivos Por qué me deprimen los medicamentos antidepresivos, me han llegado varias preguntas de personas que consumen este tipo de fármacos. Con la siguiente información espero poder ayudar a mejorar la situación de algunos de ellos.

En concreto, me han escrito contándome la situación de un chico de 17 años, en tratamiento, a través de la seguridad social desde septiembre del 2012, por un “diágnostico de depresión, problemas de relación social y de autoestima” y que está medicado con Lamictal, Fluoxetina y Zyprexa, sin que, a fecha de hoy, hayan notado ninguna mejoría en cuanto a estado anímico, sino todo lo contrario y además con varios efectos secundarios que han empeorado la situación.

He consultado con algún psiquiatra de confianza y lo que sigue es su respuesta:

Es difícil opinar no conociendo al muchacho. Así que simplemente se trata de dar algo de información y un consejo muy general.

Por la medicación que le dan, este muchacho podría haber sido diagnosticado de un trastorno bipolar, aunque la polifarmacia es casi la norma con muchos psiquiatras aficionados a recetar y no es guía para el diagnóstico, pues lo dan en todos.

La cuestión de problemas en la relación social apuntaría a otros diagnósticos no más congruentes con tal medicación.

Lamictal es un anticonvulsivo que se da también como estabilizante del humor sin que la evidencia de su acción sea en absoluto robusta. Está, sin embargo, aprobado por la FDA, la agencia de medicamentos de Estados Unidos (EE.UU.). Esto tiene que ver con querellas más que otra cosa pues se da mucho fuera de indicación y tiene algunos efectos secundarios. Es hoy probablemente el anticomicial usado más extensivamente en psiquiatría. Nunca he visto su utilidad.

Fluoxetina es el Prozac, nada más y nada menos. Hay una asociación que en los EE.UU. que relacionan la fluoxetina y los impulsos suicidas particularmente en jóvenes. Hay también cierta evidencia de que cuesta no continuar con el tratamiento. El problema con los antidepresivos ISRS, es que tienen unos efectos impredecibles. A algunos les alivian, a otros les empeoran y a otros no les hacen ni lo uno ni lo otro.

Algunos antidepresivos actúan como psicoanalgésicos a través de un mecanismo de depresión del sistema nervioso central. Otros son activadores, pero todo eso depende de la marca y de la persona. La Sertralina es hoy más usado.

El Zyprexa es un neuroléptico que dudo mucho que sea útil en un caso de depresión y con efectos secundarios muy frecuentes a veces muy graves.

El más frecuente es que da mucho apetito y engorda mucho. Eli Lilly, su fabricante, ha sido objeto de multazos en los USA. Como muchas otras medicaciones se da para la “depresión resistente al tratamiento” con antidepresivos, pero no sé si tiene sentido que se de como adjunto a las otras dos. Yo no lo daría a un joven de esa edad a menos que estuviera en fase psicótica.

La mezcla de fuertes medicamentos, además de que no está avalada por estudios científicos supone un cóctel para el organismo de consecuencias impredecibles. Hay personas que después de varios años de polifarmacia del tipo que describimos se han suicidado.

Una clave está en el desánimo, que cunde en estas personas tras años de medicación que consideran que no les ha servido de nada.

La inefectividad de los medicamentos lleva a mayores dosis, polifarmacia, más posibles efectos secundarios y más desánimo. Lo ideal es acudir a un especialista que dependa mucho menos de la psicofarmacología y más de la modificación de entornos y de la psicoterapia -no hay que ser sectario en esto, la psicoterapia depende más de la definición de objetivos que de la escuela teórica particular-. Y nada de prisas.