Meditación con velas 2: Sobre el linaje

Vamos a utilizar de preferencia una vela con figura de loto con aroma a copal y madera, pero si no tenemos una a la mano, podremos utilizar cualquier otra vela. Como en el artículo anterior, vamos a preparar el ambiente. Será bueno un ambiente de plantas, o casi vacío, un ambiente que nos permita olvidar en qué fecha estamos. Si es posible, un poco oscuro, y confiamos en el cosmos.

Como música,  podremos poner alguna tipo étnica, intrumental, que sea tranquila pero que nos remita a nuestros orígenes humanos.

Nos sentamos cómodamente, de preferencia en un tapete sobre el piso, con la espalda recta pero relajada, sin tensiones. Una respiración profunda llena de bienestar.

Colocaremos la vela en una mesita a la altura de nuestros ojos, y dejando fluir los pensamientos, observaremos su flama.

Vamos olvidando la fecha actual. Nos sumergimos en una época lejana, sin tiempo.

Poco a poco veremos en nuestra mente a esa flama transformarse en una hoguera. Ya no estamos en nuestro hogar, sino en una montaña, rodeados del poder de la naturaleza.

Ya no estamos en la era de la tecnología, sino en nuestros orígenes como seres humanos.

Comprendemos que ese fuego que estamos mirando es lo que nos convierte en humanos: dominar el fuego no lo puede hacer ninguna otra especie.

Sentimos cómo su calor entra por nuestros ojos y nuestra piel, llenando nuestro interior de su calor y su poder.

Y meditamos sobre qué nos hace humanos, aún sin tener tecnología. Nos hacemos conscientes de nuestros poderes, nuestras capacidades como seres humanos, que van mucho más allá de lo que la tecnología moderna pueda darnos.

Sin olvidar estas capacidades, vamos regresando poco a poco a nuestro tiempo moderno, y continuaremos con nuestras tareas con un nuevo punto de vista.

Espero nos escribas y compartas tus experiencias.