Flores de Bach y Reiki Ryoho


Desde que inicié mi camino como terapeuta de Reiki Ryoho y Flores de Bach, siempre había aplicado estas dos terapias por separado, respetando las preferencias de los pacientes y buscando la máxima efectividad en su tratamiento. Con el tiempo, y fruto de la experiencia práctica, me fui dando cuenta de que los pacientes que se trataban con las dos técnicas a la vez mejoraban más rápidamente y con menos sesiones. Todo esto me hizo reflexionar.

Desde mi punto de vista, la respuesta es muy sencilla, ya que estas dos terapias tienen mucho más en común de lo que parece a simple vista. Las Flores de Bach nos aportan energía líquida, energía extraída de las flores, capaz de dar la frecuencia vibratoria correcta al desequilibrio que causa la enfermedad. Como decía el Dr. Edward Bach, “es la parte positiva de la planta”. El Reiki Ryoho también trabaja con energía, que es canalizada por el terapeuta y ayuda a recuperar tanto la salud del terapeuta como la de los pacientes. Parece evidente, pues, que lo que estas dos terapias tienen en común es trabajar con la sutil energía, aunque aún hay más.

A día de hoy, sabemos que la mayoría de las enfermedades tienen su origen en el nivel emocional y que, con el tiempo, dicho desequilibrio emocional se manifiesta como enfermedad física. Como bien decía el Dr. Bach en su legado, “la enfermedad no es más que la manifestación física de un trastorno debido a una condición mental que altera el equilibrio del cuerpo”.

Por ende, la terapéutica con Flores de Bach implica trabajar buscando la raíz del conflicto o aquello que originó el problema. Con Reiki Ryoho se trabaja igual, buscando esa energía estancada que originó la enfermedad. Así pues, existe un paralelismo entre estas dos terapias, dado que ambas trabajan con un mismo fin: indagar en la causa que provocó la enfermedad.

Y por último, estas dos terapias no sólo trabajan para mejorar la salud, sino que nos ayudan a conectar con nuestro verdadero ser, lo cual para mí es mucho más importante.

Como hemos visto, la enfermedad se empieza a gestar en el nivel emocional. Pero en realidad, su origen se remonta mucho más atrás. Retomemos los postulados del Dr. Bach, quien ampliaba la definición de enfermedad de la siguiente forma: “es el resultado último de una serie de trastornos más sutiles que se iniciaron a nivel de conexión del alma en un extremo y de la personalidad en el otro”.

Si analizamos detenidamente esta afirmación, entenderemos que la enfermedad se origina porque hay una desconexión entre nuestra alma (o ser superior) y nuestra personalidad (lo que somos o quiénes somos). Entonces, las Flores de Bach, y más concretamente la energía que nos aportan, nos brinda la posibilidad de volver a conectarnos con nuestra parte divina, entre otras muchísimas cosas más. ¡El Reiki Ryoho hace exactamente lo mismo! Una persona que practique Reiki diariamente —que no sólo haga, sino que viva y practique la filosofía y los principios de Reiki Ryoho— eleva su frecuencia vibratoria, conectándose a su parte divina.

En conclusión, son muchos los aspectos que caracterizan y unen estas dos terapias. Y, como he dicho al principio, unidas resultan potentes herramientas de ayuda no sólo en nuestras terapias sino también a nivel de crecimiento y evolución personal.

Para ejemplo un caso práctico:

Se trata de una mujer de 41 años, casada y ama de casa, que acude a la consulta con una depresión profunda que aqueja desde hace muchos años y ya no sabe qué hacer. Quedó huérfana de padre con 12 años y, desde muy pequeña, sentía que no valía para nada. Ha sufrido un aborto meses atrás, lo cual ha hecho que su depresión se agravara aún más. Comenta que actualmente tiene pensamientos de suicidio y que no puede parar de llorar. Además, presenta alteración en el ciclo del sueño: duerme de día y de noche, no.

En la primera sesión le hago únicamente una entrevista floral y acabo por elaborar un preparado con la fórmula siguiente:

  • Gorse (Aulaga): Porque ya está al límite.
  • Elm (Olmo): Por el desbordamiento que tiene (no para de llorar).
  • White Chestnut (Castaño de Indias): Por los pensamientos repetitivos sobre el suicidio.
  • Star of Bethlehem (Estrella de Belén): Por el trauma de la muerte de su padre.
  • Gentian (Genciana): Por su estado tan negativo y por la depresión que acusa.
Al mes siguiente vuelve a la consulta. Nada más entrar se la ve un poco mejor, pero ella comenta que sigue igual, aunque llora menos y las ideas de suicidio han desaparecido. Así pues, elaboro una nueva fórmula: mantengo Gentian, Star of Bethlehem y Gorse y añado Mustard (Mostaza) por su tristeza y Heather (Brezo) porque no puede ver que todo en esta vida tiene solución y porque su pensamiento sólo está puesto en la enfermedad. Antes de salir de la consulta, la paciente me pregunta si podría hacerle una sesión de Reiki y si podría irle bien. Quedamos para la siguiente semana.

Después de dos sesiones de Reiki le hago un preparado floral nuevo (ha pasado un mes). La paciente comenta que está mucho mejor, que ya no llora, que se siente un poco mejor y que está durmiendo menos de día y más de noche, aunque tiene altibajos. En vistas a esta nueva situación, decido mantener las mismas flores que en la fórmula anterior y añadirle Scleranthus (Scleranthus) para los altibajos.

A partir de ahí, acude a una sesión de Reiki cada quince días y, al cabo de un mes, a una sesión de Reiki y Flores de Bach. Cada vez se siente mejor anímica y emocionalmente.

A la siguiente sesión viene muy contenta, anunciando que está embarazada, lo cual la anima mucho y la ayuda a seguir todavía con más fuerza. Dice tener muchas ganas de vivir. Ésta es la última sesión y, desde entonces, me llama de vez en cuando diciéndome que se encuentra mucho mejor pero que siga preparándole Flores de Bach. Decidimos que seguirá tomando algún que otro frasquito de flores porque así reforzaremos su tratamiento, previniendo una posible recaída.

Se ha podido comprobar que, con cinco sesiones de Reiki y cinco preparados florales, esta mujer ha cambiado su manera de ver y percibir la vida. Así pues, como comentaba al principio, estas dos herramientas unidas —que ya son estupendas por separado— aumentan considerablemente los beneficios para todos, tanto para el paciente, ya que la terapia es más corta y se encuentra mejor en poco tiempo, como para las terapias –en este caso Reiki Ryoho y Flores de Bach– al demostrarse lo bien que trabajan y lo beneficiosas que son para todos nosotros.